Características del Romanticismo

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Características del Romanticismo

Mensaje  Admin el Mar Oct 06, 2009 7:24 pm

Características del Romanticismo


1. Introducción
El Romanticismo es un movimiento cultural y literario que tuvo lugar en la primera mitad del siglo XIX, tanto en Europa como en América. Dicho movimiento supone una reacción total a la razón impuesta por el Neoclasicismo, dando prioridad a los sentimientos, a las emociones, a la fantasía y al ideal.
El Romanticismo llega a España con retraso respecto al resto de los países europeos, y no es particularmente fecundo puesto que está condicionado por la política marcada por Fernando VII. Tras su muerte se señala como triunfo del Romanticismo en España el año 1834. Algunos señalan el fin de su auge hacia 1844, cuando se estrena el Don Juan Tenorio de Zorrilla. Hubo un segundo Romanticismo hacia 1860, gracias a dos grandes figuras: Bécquer y Rosalía de Castro.

2. Marco histórico

El Romanticismo abarca la primera mitad del siglo XIX, que es una etapa de fuertes tensiones políticas. Es una revolución artística, política, social e ideológica tan importante que todavía hoy viven muchos de sus principios: libertad, individualismo, democracia, nacionalismo…
Entre 1770 y 1800 la Europa absolutista y neoclásica se hizo demócrata y romántica. Gracias a la revolución industrial inglesa (1760-1840), que desarrolla una clase burguesa y sienta las bases del liberalismo; gracias a la revolución francesa (1789), que proclama los principios de libertad, igualdad y fraternidad; gracias igualmente a la revolución americana con su Declaración de Independencia (1776), que hace de los derechos del hombre su centro y establece la república como forma de gobierno y al pueblo como fuente exclusiva del poder; gracias a todos estos hechos la Libertad reemplaza a la tiranía, el poder absoluto se ve limitado y la democracia se erige en ideal de gobierno.
Mientras en Europa se desarrolla fuertemente la industria y se enriquece culturalmente, España ofrece la imagen de un país poco adelantado y que cada vez está más alejado de Europa. Los conservadores defienden sus privilegios pero los liberales y progresistas luchan por suprimirlos. La clase obrera desencadena movimientos de protesta de signo anarquista y socialista, con huelgas y atentados.

3. Ideología

La mentalidad romántica se caracteriza, en líneas generales, por lo siguiente:
El deseo de libertad, que se manifestará en la lucha del hombre romántico contra el absolutismo, en el rechazo a las normas hasta entonces vigentes y en su deseo de manifestarse libremente.
El individualismo que se observa en el hombre romántico, reflejado en una fuerte personalidad, así como en el sentimiento de creerse el centro del universo. Este subjetivismo se expresa a través de temas como el sentido de frustración vital, del amor no correspondido, de la soledad, la tristeza, la nostalgia, la melancolía y la desesperación.
La exasperación del individualismo se resuelve a menudo en un enfrentamiento con la sociedad, frente a cuyas reglas frecuentemente denostadas como “moral burguesa”, se asume una actitud de rebeldía irracional, calificándola de mediocre e insensible a partir de una generalización que la personifica; y de cuyos componentes se escogen para exponerlos – a veces embelleciéndolos moralmente o exaltándolos como producto de la “maldad” social – a los sujetos más marginales y cuestionables, como los mendigos, los delincuentes, o los piratas.
El idealismo, que es el motor del romántico en busca de cumplir deseos inalcanzables a veces, relacionados con la patria, el amor o la justicia.
El desengaño, provocado por no poder alcanzar dichos ideales en la realidad en la que viven, lo que provoca la evasión, e incluso el suicidio.

4. Características literarias

En la literatura romántica se refleja la forma de ser del hombre romántico y se manifiesta a través de las siguientes características:
Rechazo al Neoclasicismo. Frente al escrupuloso rigor y orden con que, en el siglo XVIII, se observaron las reglas, los escritores románticos combinan los géneros y versos de distintas medidas, a veces mezclando el verso y la prosa; en el teatro se desprecia la regla de las tres unidades (lugar, espacio y tiempo) y alternan lo cómico con lo dramático.
Subjetivismo. Sea cual sea el género de la obra, el alma exaltada del autor vierte en ella todos sus sentimientos de insatisfacción ante un mundo que limita y frena el vuelo de sus ansias tanto en el amor, como en la sociedad, el patriotismo, etc. Hacen que la naturaleza se fusione con su estado de ánimo y que se muestre melancólica, tétrica, misteriosa, oscura… a diferencia de los neoclásicos, que apenas mostraban interés por el paisaje. Los anhelos de amor apasionado, ansia de felicidad y posesión de lo infinito causan en el romántico una desazón, una inmensa decepción que en ocasiones les lleva al suicidio, como es el caso de Mariano José de Larra.
La aparición de elementos fantásticos, muchas veces relacionadas con el sueño y el subconsciente. La atracción por lo irracional y lo misterioso e inexplicable, que contrasta con el racionalismo. Sienten atracción por lo nocturno y misterioso y por ello sitúan sus sentimientos dolientes y defraudados en lugares misteriosos o melancólicos, como ruinas, bosques, cementerios… También hablan de lo sobrenatural, aquello que escapa a cualquier lógica, como los milagros, apariciones, visiones de ultratumba, lo diabólico y brujeril…
Fuga del mundo que los rodea. El rechazo de la sociedad burguesa en la que les ha tocado vivir, lleva al romántico a evadirse de sus circunstancias, imaginando épocas pasadas en las que sus ideales prevalecían sobre los demás o inspirándose en lo exótico. Frente a los neoclásicos, que admiraban la antigüedad grecolatina, los románticos prefieren la Edad Media y el Renacimiento. También nace un fuerte interés por las culturas orientales. Como géneros más frecuentes, cultivan la novela, la leyenda y el drama histórico.
Aparición de los protagonistas antiheroicos que se encuentran al margen de la ley o que no aceptan las normas de la sociedad: el mendigo, el pirata, el verdugo, el cosaco, el reo, etc.
Existe por lo general una inclinación a invocar a la Naturaleza, a presentar la vida en un ambiente de comunión con una naturaleza no contaminada por el hombre, al gusto de encontrarse en lugares de ambiente rural, donde la serenidad idílica del ambiente es propicia a la exaltación de la característica melancolía romántica.
La visión dramática y sentimental de la naturaleza, lleva a que el propio paisaje se represente frecuentemente como un reflejo de los diversos estados de ánimo; sobre todo en la poesía.
El poco aprecio a la vida, que se observa en la aparición de la muerte e, incluso, el suicidio.

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