Determinismo. Naturalismo y Tremendismo en La F.de Pascual Duarte

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Determinismo. Naturalismo y Tremendismo en La F.de Pascual Duarte

Mensaje  Admin el Dom Mayo 23, 2010 3:15 pm

Determinismo. Naturalismo. Tremendismo.
Con la publicación en 1942 de La familia de Pascual Duarte, Camilo José Cela inaugura en la novelística de posguerra la corriente llamada Tremendismo. El Tremendismo consistía básicamente en plasmar, a través de una visión selectiva, los aspectos más crudos de la realidad. Justificamos el título de este apartado en el que aparecen aunados Tremendismo y Naturalismo, por considerar que, aunque cronológicamente Cela no perteneció al Naturalismo (movimiento literario de origen francés que se cultivó en la segunda mitad del siglo XIX, y cuyo máximo representante fue Emile Zola), esta novela y su clasificación como tremendista, no son más que una continuación del citado movimiento francés.
El Naturalismo tiene como finalidad la reproducción de la realidad descrita objetivamente en todos sus aspectos, desde los más sublimes hasta los más vulgares. Está plenamente influido por la corriente filosófica llamada Determinismo; según la cual todo acto obedece a una ley de causalidad. Esta corriente de pensamiento encontró pronto su aplicación en el ámbito de la ciencia, la Sociología, la Teología…y en la Literatura. El Naturalismo literario arranca del Determinismo genético y ambiental; según el cual, los actos humanos están condicionados, o determinados, por la herencia genética y la influencia del medio social. ¿Acaso no es ésta la historia de Pascual?
Aunque Naturalismo y Tremendismo se caracterizan por su motivación realista, es obvio que la realidad no sólo ofrece extremos, sino también una gama de matices intermedios que no suelen conducir a situaciones dramáticas. En este sentido, la novela que nos ocupa y los movimientos que la amparan se alejan de la realidad, por no considerar o considerar superficialmente, algunas situaciones de la historia de Pascual que debieron ser gratificantes; centrándose únicamente en la sordidez de su vida.
Analizaremos la trayectoria psicológica de Pascual, los avatares de su vida y su trágico final, atendiendo a ese determinismo biológico y ambiental que él mismo reconoce en momentos de reflexión.
En el capítulo 2, Pascual parece justificar su talante por la herencia y educación recibidas de sus padres, Se llevaban mal mis padres; a su poca educación se unían su escasez de virtudes… defectos todos ellos que para mi desgracia hube de heredar y esto hacía que se cuidaran bien poco de pensar los principios y de refrenar los instintos.
Pascual siente que sus orígenes lo predestinan fatalmente: Como no nos es dado escoger, sino que ya –y aun antes de nacer- estamos destinados unos a un lado y otros a otro…
Incurre en la paradoja de desear matar a su madre porque se parece a él, y él a su vez, a ella: Nada se odia con más intensos bríos que a aquello a que uno se parece y uno llega a aborrecer el parecido.
El lector comprueba que, efectivamente, el medio condiciona a Pascual; sus reacciones son distintas según el ambiente que lo rodea: su comportamiento en la cárcel es ejemplar, es pacífico durante su estancia en Madrid y La Coruña, se lleva bien con aquellos que le ofrecen cariño (Rosario, Esperanza, don Conrado). Él, inconscientemente, atribuye esta actitud al diferente talante del hombre de la ciudad, pacífico y civilizado; y al del hombre de pueblo, violento y primitivo. Por ejemplo, el tema de la hombría es un valor enquistado en la cultura rural; y ante las provocaciones, justas o no, hay que responder con violencia física. Por eso se sorprende cuando en Madrid, Ángel Estévez discute con un hombre por una cuestión de celos y sólo se produce un enfrentamiento verbal: ¡Así da gusto! Si los hombres del campo tuviéramos las tragaderas de los de las poblaciones, los presidios estarían deshabitados como islas. Al volver de pescar reflexiona mirando hacia Almendralejo: ¡Los habitantes de las ciudades viven vueltos de espaldas a la verdad!
La sordidez, crueldad e inhumanidad, parecen encontrar acogida en todo el entorno del protagonista. Taras sociales: alcoholismo, prostitución, pobreza, violencia… Su madre es alcohólica, su hermana prostituta, se cría en un ambiente mísero y sufre malos tratos. Taras genéticas: su hermano Mario es retrasado y tiene graves problemas físicos de nacimiento. La fealdad, en todas sus vertientes: la fealdad física y moral de sus padres.
Insensibilidad. En el medio de Pascual la sensibilidad es considerada un síntoma de debilidad. Cuando tiene un tímido acercamiento a la iglesia, abandona porque Lola lo considera poco hombre. Cuando Pascual padre intenta inculcarle a su hijo el valor de la cultura, cae en su “error” y, avergonzado, exclama ¡Ya voy para viejo!
Comprendemos por qué Pascual iniciaba su diario con aquel Yo señor, no soy malo…
Ha analizado las causas de su comportamiento y, aunque arrepentido de sus actos, se considera moralmente inocente porque, dadas sus circunstancias, no parecía tener otra oportunidad que la de ser quien fue. Cree por tanto en causas, no en culpables.
Pascual consigue que lleguemos a entender los motivos que lo indujeron a cometer sus atrocidades, incluso que lo consideremos una víctima. Pero omite las razones por las que asesinó a don Jesús González. Quizá porque esta muerte no podía justificarla como los anteriores, esgrimiendo su desgraciado origen como argumento.
Creemos que la muerte de don Jesús fue producto del odio hacia el destino, la última de sus venganzas. Porque este hombre, con su posición acomodada, simbolizaba el otro itinerario de la vida, el de los hombres que marchaban por el camino de las flores, el de los hombres cuyo nacimiento azaroso les ofreció el privilegio de no vivir sumidos en la pobreza ni en la miseria moral. Y esto, seguramente, no le pareció justo a Pascual.
La conciencia sólo remuerde de apalear un niño, de derribar una golondrina…
Pero de aquellos actos a los que nos conduce el odio… no tenemos que arrepentirnos jamás.
Pascual Duarte
Protagonista y autor del manuscrito que nos ocupa. Lo escribe estando en la cárcel, a la edad de 55 años. Desconocemos cuánto tiempo más vivió después de escribirlo.
Nace y se cría en un pequeño pueblo extremeño, entre gentes ignorantes. Le gusta la caza y la pesca, y suponemos que se dedica a las labores del campo, aunque nunca hace mención a ellas. Se casa dos veces; con Lola, de la que enviuda, y con Esperanza en segundas nupcias. Pierde dos hijos, uno nonato y otro con 11 meses de edad. Casi toda su vida transcurre en el pueblo, salvo esporádicas y breves salidas a pueblos de la provincia; sólo se ausenta de Torremejía durante dos años (Madrid y La Coruña) y en sus encarcelamientos.
Su vida es trágica, sobre todo su infancia y juventud. La relación traumática con su familia, especialmente con su madre; el ambiente mísero y sórdido que lo rodea, la falta de cariño, las provocaciones de familiares y amigos, las desgracias que parecen perseguirlo… terminan por inducirlo a la violencia y lo convierten en un asesino. Siente cariño y compasión por su hermano Mario, quiere con ternura a su hermana Rosario, ama a Esperanza, pudo querer a sus hijos…pero el destino parece truncar su suerte en los momentos en los que pensó ser feliz.
Hiere a Zacarías, mata al Estirao y asesina a su madre y a don Jesús. Consideramos que las causas que motivaron el comportamiento agresivo de Pascual, así como el análisis psicológico al que él mismo se somete a lo largo de sus reflexiones, merecen un estudio especial al que nos dedicaremos en el último punto de esta guía de lectura.
Estructura externa
La obra se podría dividir en cinco partes:
1. Nota del transcriptor.
2. Carta de Pascual Duarte a don Joaquín Barrera anunciando el envío del original.
3. Testamento de don Joaquín Barrera.
4. Las 19 cartas (capítulos) de Pascual.
5. Otra nota del transcriptor que incluye dos cartas, una del capellán y otra del alguacil.
Estructura interna
Las notas primera y última del transcriptor, así como las cartas que preceden y clausuran el relato de Pascual, actúan como agentes externos en la narración de la vida del protagonista. No obstante, la envoltura de estos textos es significativa para conocer la finalidad de la obra y el fin de Pascual. Los clasificaremos como elementos de la estructura, si bien nuestro análisis se centrará en el manuscrito compuesto por las 19 cartas, núcleo de la acción.
I. Las tres primeras cartas
Expresan la finalidad del transcriptor al imprimir la obra, la de Pascual al escribirla y la voluntad de don Joaquín Barrera respecto al destino de ella. Queda clara la finalidad moral de la obra. El transcriptor justifica su impresión por considerar a Pascual modelo de conducta que no hay que imitar. Pascual la escribe como penitencia y para que se aprenda lo que yo no he sabido hasta que ha sido ya demasiado tarde.
II. Última nota del transcriptor
Cuenta el desenlace de la historia; si bien la muerte nos la habían anticipado al principio. Nos aporta la perspectiva externa de aquellos que pudieron ver el comportamiento de Pascual en la cárcel y en el momento de su ejecución.
III. El manuscrito. Vida de Pascual Duarte
La organización de los acontecimientos de esta obra permite el análisis de varias estructuras, posibles dependiendo de la idea conductora que tomemos como referente.
Proponemos una división en tres partes, casi organizada por el mismo Pascual, basada en las dos paradas del relato que hace en las cartas 6 y 13. Estas dos digresiones narrativas dividen el manuscrito en tres partes casi matemáticamente perfectas de: 5 cartas, 6 cartas y otras 6 cartas; haciendo posible nuestra propuesta basada en el progresivo aumento de la violencia en el carácter de Pascual. Así:
Primera parte: Pascual, inocente (capítulos 1-5). Infancia y adolescencia de Pascual. Su familia y su vida en el pueblo. Muerte de su padre y hermano.
Segunda parte: Pascual, violento (capítulos 7-12). Ya es un hombre, se ha casado, ha perdido dos hijos, y comete sus primeros actos violentos en la persona de Zacarías y en los dos animales.
Tercera parte: Pascual, asesino (capítulos 14-19). Ha salido del pueblo, ha estado encarcelado, se ha vuelto a casar y comete un homicidio y dos asesinatos.
Cuarta parte: Pascual arrepentido (capítulos 6 y 13). digresiones narrativas; técnicamente parecidas, psicológicamente muy distintas. En la primera (6), Pascual aún no se ha perdonado; sufre, lo atormenta su pasado. Me espanta pensar con qué puntualidad me es fiel la memoria. En la segunda (13), después de meditar y confesarse, Pascual se muestra resignado; ha aceptado lo que es y parece comprender por qué. Se encuentra en paz, ahora que la tranquilidad ya con su amor me acompaña…

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